
Aprendizaje del Taichi: Del movimiento externo a la respiración consciente.
Conociendo el Taichi
Para entender la progresión del aprendizaje de Taichi, debemos saber que se conoce como una práctica suave y profunda que evita el impacto y la sobrecarga en las articulaciones.
Es adecuada para adultos mayores, ya que puede adaptarse a la diversidad de necesidades de este colectivo, cuya condición física y cognitiva puede ir desde una salud y movilidad óptima a un deterioro que le impida realizar actividades físicas más intensas. Las clases de Taichi pueden desarrollarse con grupos heterogéneos que realizan los mismos ejercicios adaptándose a cada nivel y condición.
Esto no significa que no pueda practicarse de una forma más intensa y explosiva para personas más exigentes y con una gran condición física.
En este artículo exploramos la forma en la que paso a paso aprendemos Taichi, integrando movimiento y respiración de forma natural, respetando los ritmos del cuerpo y favoreciendo la salud física y mental a largo plazo.
La persona que se inicia por primera vez en Taichi puede encontrar aquí una forma real de valorar sus avances y mejorar su entrenamiento en aquello que necesite.
Primer paso: la base corporal del movimiento
Nuestro primer objetivo es reconectar con el cuerpo. Tomamos consciencia de nuestra postura y trabajamos para reducir tensiones innecesarias y mejorar la estabilidad al estar de pie. Nos enfocamos en el aprendizaje de movimientos sencillos que nos aportarán equilibrio, fortaleza y una primera toma de contacto con la coordinación corporal. Estos movimientos, a la vez serán la base para movimientos más complejos que aprenderemos a lo largo de nuestra práctica.
La respiración se deja fluir de forma natural, sin prestar atención ni control sobre ella. En este nivel nuestra meta es sentirnos seguros, relajados y cómodos en el movimiento.
Construiremos los cimientos de una estructura estable que nos ayudará en la vida cotidiana a evitar caídas, lesiones y mejorar la confianza y efectividad en el movimiento corporal.
Recuerda que el primer paso, es solo eso, el primer paso. ¡Después de este 10.000 más!
Segundo paso: coordinación y continuidad del movimiento
Después de adquirir una base corporal estable, comenzamos a enlazar los movimientos sencillos para crear una tabla de ejercicios continuos y armónicos al que llamamos forma o taolu. Poco a poco la coordinación y la fluidez irán mejorando.
La primera sensación de mejora en esta etapa es que resulta más fácil seguir los movimientos que nos muestra el monitor o entrenador de Taichi, aunque quizá todavía no realicemos toda la secuencia del ejercicio de forma autónoma.
¡Ánimo, sigue entrenando!
Tercer paso: integración consciente de la respiración
La respiración consciente implica añadir más músculos y movimientos a la secuencia, con lo que se complica de nuevo la coordinación. En este punto, entran los ejercicios aislados de respiración en posturas estáticas (de pie, sentado, tumbado) o con movimientos más sencillos como los de Chikung. Esto nos permite entender la dinámica de la respiración trabajando a la vez la calma mental y la relajación.
Al mismo tiempo, y por otro lado, seguimos dando mayor fluidez y estabilidad a los movimientos aprendidos y añadiendo más movimientos a la forma o «taolu», llevando en este caso la respiración natural.
Después de un tiempo de práctica con ejercicios aislados llega el momento de integrar de forma consciente y controlada la respiración al movimiento. Es un momento crucial que se debe afrontar sin exigencias. La integración se irá haciendo progresiva y naturalmente con entrenamientos de corta duración y alternándolos con prácticas de respiración natural no controlada y relajada.
A partir de aquí, para avanzar en la progresión del aprendizaje de Taichi, el significado de la práctica personal autónoma cobra mayor importancia. Sentir que nuestra autonomía en la práctica crece nos anima a profundizar y obtener beneficios más sutiles.
¡Disfruta de ello lo estás consiguiendo!
Cuarto paso: la respiración guía el movimiento
En esta etapa, los movimientos se han grabado en la memoria muscular y salen más naturales y fluidos. Es el momento de prestar menos atención a estos movimientos y centrar nuestra mente más en la respiración, observando como es su movimiento natural dentro de la forma. La respiración marca el ritmo, ayudando a mantener la calma y la concentración mental durante toda la práctica.
El cuerpo se mueve con mayor suavidad y economía de esfuerzo. Aparece una sensación de armonía y presencia que beneficia tanto al cuerpo como a la mente, reforzando la autonomía y la calidad de vida.
¡Darte cuenta de que el Taichi comienza a formar parte de ti, es una sensación increíble!
Errores comunes en la progresión del aprendizaje de Taichi
- Forzar posturas y movimientos. Recuerda, aceptar y adaptar.
- Compararse con otros practicantes. Recuerda, respeta tu ritmo y tu experiencia en la práctica.
- Contener la respiración sin darse cuenta. Recuerda, relaja y respira.
- Pensar que «más esfuerzo» es mejor. Recuerda, si te agotas practicarás menos.
- Abandonar por falta de paciencia. Recuerda, no es la meta es el camino disfrútalo.
Conclusión
El Taichi no es una panacea y no es algo que actúe en el momento. Es un camino, una forma de vida y al igual que en la vida cada etapa es indispensable.
No quieras correr, el Taichi es un camino de calma y bienestar, siempre que lo aceptes como es. El Taichi es movimiento y respiración, es armonía y paz.
El Taichi no tiene prisa, siempre estará ahí para ti, ¿quieres integrar la paz, la armonía y la salud en tu vida?
¡Comienza este hermoso camino, comienza la práctica de Taichi!