El Camino un cambio de mirada

Camino de Santiago
Este Julio,
el dolor vino a visitarme.
Era un dolor antiguo, nada nuevo.
A veces pasa, el dolor llega...
se instala a falta de ser visto.

Y cuando la vorágine de la vida moderna nos lo permite.
Parar... Mirar... Es más doloroso aún.
Quizá, porque ni sabes que dolor es,
o no te viene bien el momento,
y simplemente miramos a otro lado.

Así vamos cubriendo con acontecimientos las heridas,
hasta que un día decides...
o viene la vida "injusta" y te desnuda.

Te pone frente al espejo,
y no hay forma de esquivar la mirada,
severa a ratos, crítica y penetrante
que te muestra el fondo.
Y una vez visto, ya no hay forma de escapar.

Este mes de julio,
cuando mi compromiso laboral baja su ritmo,
aparecen tiempos libres.
Tiempos que no son fáciles de rellenar.

En este tiempo, se acercó también el dolor,
me paralizó.
Siento que es una dosis de soledad.
Una soledad que ha ido creciendo de forma desmesurada,
como el niño que se hace adolescente y te obliga mirarlo.
A mirarme.

Y aquí estoy.
El Budismo nos enseña, que para superar el dolor
hay que transitar por él...

Me colgué la mochila
y Astorga me recibió con todo lo grandioso
que tiene el Camino de Santiago.

Siendo consciente
de que no es una forma más
de rellenar el tiempo libre.
Es una de las formas,
donde me siento en el centro.
En mi centro.

¿Será que esta es la esencia?
Mi Esencia.

El cuerpo y el alma amanecen
de otra forma,
cuando has curado unos pies con el placer de hacerlo.
Sentarse a una mesa donde hay
un irlandés, un estadounidense, un italiano
y todos hacemos un esfuerzo por ser entendidos y compartir.

Esta es una de las grandezas del camino.
Que todos somos amigos,
solo porque la noche anterior
te has lavado los dientes en el mismo lavabo,
porque has necesitado una tirita,
o porque alguien te ha dejado una silla.

Cosas que aparentan ser simples y sencillas.
Aquí adquieren un valor diferente.
Tal vez porque los corazones están abiertos,
porque las mentes están más receptivas.
O simplemente porque el Camino,
no es otra cosa que la vida misma.

Camino de Santigo

Un respiro que te llena de energía.

Astorga un hermoso lugar donde comenzar un caminar distinto.

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